24
Aug

“La próxima vez piénsalo dos veces antes de faltarle el respeto a una mujer”


La entrenadora pide tiempo. Las chicas acuden raudas al llamado. Ya saben qué viene. La cámara ya está allí. Esa que es la única en todo el mundial oriental pero que tiene un país entero al otro lado del aparato. Empieza el rosario. Qué te pasa cojuda. Ahora sí te cagaste. La de turno mira al piso. Pero debemos creer que no le importa lo de huevona y demás “caricias”. Porque fuera de la cancha son amigas. Es el estilo Natalia. El que exacerban los medios. El que deberían aplicarle a los futbolistas también.

Regresan a la cancha. Y pierden dos puntos más al hilo. Pero luego recuperan la pelota. Y empiezan a achicar distancias. La de turno vuelve a fallar y mejor ni mirar al banco. Porque la mirada que viene de allí da susto. Se acaba el set. Se perdió pero quedan más oportunidades. Y las aprovechan. Porque son buenas. Porque juegan bien y tienen amor propio. Y no necesitan puteadas para sacarlo a flote. Sale porque allí está, no porque necesite “esa” ayudita para salir. Se gana el partido. Las chicas se abrazan entre ellas. Y con la entrenadora también. Sin ella no habríamos ganado. Sin huevona, mierda y  carajos. Porque son buenas pero creemos que solo al ritmo del insulto podrán  hacerlo. Porque el peruano cree en el más te pego más te quiero, en el sufre peruano sufre, en el sí se puede.  Porque el peruano cree que es genéticamente perdedor y que cada triunfo es un milagro. Porque le cuesta tanto creer que podremos lograrlo… incluso a los propios protagonistas.  Y ese último set perdido con diez match points a favor lo confirman. Porque siendo mejores, nuevamente ni la puteada logró que cerremos la historia con final feliz.

El equipo está en casa. Todos se suben al carro. Todos quieren decir algo. Todos se apuntan a la foto. Sin duda es un gran mérito. En un país con un Estado que no apoya al deporte ni a sus deportistas. Aunque buenos son para hacer homenajes y dar premios insignificantes cuando es negocio. Negocio para subir el rating, para mejorar en las encuestas, para aprovechar el baño de popularidad. Harto material para noticieros, programas dominicales y realities para soñadores. Y un personaje excluyente. La heroína del discurso florido. La de los gestos hilarantes. La del buen ejemplo para los chicos. Para el maestro que ahora confirma que la letra con sangre entra. Ese mismo que le da material al noticiero matutino por insultar al alumno delante de toda la clase. Que pensó que porque la entrenadora insulta a la pupila a nivel nacional frente a millones de personas, él tenía derecho a hacerlo también. De hecho inmediatamente después de la noticia del maestro abusivo tenemos la nota de “el factor Natalia”. El factor que da pie para que ahora Aspan lance el pan Nati con ajos y cebollas. El factor que le dio un gran insumo al creativo que tenía que hacer algo novedoso para el nuevo proyecto de su cliente Everlast.

Y se soltó el viral. Un carro en forma de guante que pondrá en su lugar a todos los machistas abusivos que circulan por calles y pistas. Que acabará con la violencia urbana de los choferes que tenemos que soportar cada día. Tú violentas, yo te pego. Tú insultas, yo te choco. Tú abusas, yo te cago. Interesante fórmula para conseguir likes. Sobre todo si la frase final es “La próxima vez, piénsalo dos veces antes de faltarle el respeto a una mujer” (obviamente se refiere al tránsito, no a la cancha). Un comercial que tendría que funcionar. Si al vóley le dio resultado por qué no a Everlast. Si el pan Nati se venderá como pan caliente, por qué no. Y las redes sociales lo reciben con júbilo y entusiasmo. Sale la barra brava que tenemos dentro. Daaaale daaaale Nataaaalia, pon en su sitio a estos hijos de p… Y así reivindicamos a la mujer. Los más críticos son los hombres. “No todas las mujeres se ven representadas dicen” aunque las mujeres en su mayoría ríen.  Dicen que es humor. Por lo menos del que nos gusta a los peruanos. Como humor es la cachetada de siempre del programa cómico de la tele. Vende sin duda. Y  lo que vende vale. Los canales de televisión lo saben. Esos mismos canales que esta vez no tuvieron pauta publicitaria –aunque se lanzó en una nota de Cuarto Poder en la víspera- porque el anunciante no tendría tanto presupuesto, o porque simplemente no era la estrategia. Aunque será difícil que alguien no lo haya visto. Es el poder de las redes sociales. El espacio donde podemos expresarnos, crear contenido o difundir contenido de otros que nos es relevante. Como este viral. Una nueva demostración de que los medios tradicionales no son necesarios para lograr que un mensaje llegue con éxito. El exitoso comercial del guante, de Natalia, del pare a los abusivos choferes, de…  uy ¿qué producto era? Bueno no importa good will para la marca. Todo el mundo lo vio y sus publicistas están felices porque rompieron algunos paradigmas del marketing. ¿Si es polémico igual es bueno porque la gente habla y se ha puesto el tema sobre la mesa? No hace patria pero entretiene. Al final el rol de la publicidad no es educar ¿no?, aunque podríamos decir que esta campaña ayuda a generar conciencia ¿o tampoco?. Y entonces ¿misión cumplida?.  Más si puso a la marca en el mapa aunque no estemos seguros si es una marca de pilas, una bebida energizante, una  tienda de artículos deportivos o una funeraria.  ¿Suficiente poner la marca en el mapa cuando no sabemos qué es lo que representa? Discusión que da para largo antes de ponernos de acuerdo…

Y Nati sonríe orgullosa. Su estilo “corajudo” se ha convertido ya casi en un valor nacional. Y además hay tres propuestas más esperando en cartera. Una para promocionar el nuevo producto de una avícola. Otra para una línea de sostenes. La tercera para una nueva marca de condones que te hará gritar –y maldecir- de placer… Bueno claro, y la renovación del contrato de la selección.  Porque la próxima sí la hacemos, tenemos con qué. El próximo campeonato no se nos escapa. Esta vez no nos ganan, ni cagando…

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